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  • “El refugio”. Premio Concurso de Microrrelatos “El mundo en tus manos”. Nivel 1°/2° ESO.

    La tormenta derribó la vieja valla, dejando al descubierto el pequeño jardín de la anciana, ahora cubierto de escombros. Ella, con la mirada perdida, no tenía fuerzas para limpiar. A la mañana siguiente, el caos había desaparecido. Los vecinos nse habían repartido la tarea durante la noche, sin decir palabra. Al ver su hogar renovado, una chispa de esperanza iluminó sus ojos; no por lo material, sino porque su conciencia le confirmó que, en medio de la desolación, la solidaridad seguía siendo el único refugio seguro.

  • El último espectáculo

    Voy a contaros la historia de mi abuela rusa Masha, que fue la primera persona en regalarme un libro. Y supo contarme muchas historias, las más extraordinarias basadas en su familia. Aunque, a día de hoy, todavía no sé qué había de cierto en ellas. Un día a mediados del mes de julio de 1940 mi abuela, que vivía con su padre y su tío mientras su madre trabajaba en la ciudad de Minsk, se levantó de la cama después de un sueño premonitorio que la había dejado temblando y con lágrimas en los ojos. Se preparó el desayuno y con apenas doce años decidió llevar luto por su madre hasta el fin de sus días y ya no se lo quitó jamás. Svetlana, su madre, hija de un mandatario del antiguo régimen, desapareció justo la mañana que su hija tuvo el sueño y nadie pudo averiguar nunca qué pasó realmente. Masha, que tenía la certeza de que ya no vería más a su madre, decidió inventar la causa de su muerte ante sus compañeros de clase. Cambiaba su historia y su final según quien le preguntara. - ¿Es verdad que a tu madre la ha secuestrado un jeque árabe y se la ha llevado en camello? - ¿De verdad ha venido un grupo de esquimales y han cogido a tu madre porque es la única del mundo en hablar el idioma de las focas? - ¿Se han llevado a tu madre los de la GESTAPO por ser una espía rusa? Ella conseguía llenar la imaginación de todos los que la rodeaban. Y así se convirtió en una magnífica contadora de historias. Cuando yo era pequeño, un día en el que yo estaba leyendo un libro sobre un circo, mi abuela me preguntó si yo sabía la historia del circo de los hermanos Petrov. Le contesté que no fascinado porque sabía que iba a ser una de mis historias favoritas. La llamó El último espectáculo. “Era la última función del Circo de los hermanos Petrov en la ciudad de Minsk. El último día de mayo, cuando empezasen a doblar las telas de las carpas y apagasen las letras doradas indicando la entrada, los niños tendrían que volver a la escuela y sus padres a trabajar, puesto que el comisario general Wilhem Kube dio tres días libres para que ningún ciudadano se perdiese la llegada del increíble circo. Para ese día anunciaron un espectáculo especial. Svetlana, mi madre, entró y se sentó junto a un grupo de muchachos que sonreían y se abrazaban por haber tenido la suerte que encontrar entradas. Algunas madres agarraban fuerte a sus hijos por miedo a perderlos entre tanto bullicio y ella, que tuvo que marcharse de su pueblo natal para ir a trabajar dejando a sus padres y a su hija, sentía cierta nostalgia ya que se encontraba sola. Cuando entraron los últimos asistentes los payasos empezaron a actuar. Los espectadores gritaban de emoción y reían llenos de entusiasmo, sobre todo cuando los hermanos Pretov sacaron a los monos, tigres y leopardos venidos de la lejana África para ofrecer un espectáculo difícil de olvidar. Pasadas más de dos horas de diversión el presentador anunció la actuación del fabuloso mago Pretorius. Cuando salió a escena los asistentes prestaron mucha atención porque sabían por otras ciudades en las que ya había pasado el circo, que el mago era capaz de hacer desaparecer un elefante o incluso un bloque de edificios y que no sabrían qué era capaz de hacer desaparecer en la siguiente ciudad. Apagaron todos los focos menos el que iluminaba la pista. Mi madre estaba tan cerca del centro que cuando empezó a sonar la música de la presentación casi se desmaya del susto. El mago alargó un brazo por detrás de las cortinas doradas y un ayudante le entregó su sombrero de copa. Lo alzó y se lo colocó delante del público a modo de saludo. Mi madre me dijo que era el hombre más atractivo que había visto en su vida. Notó como las mujeres le sonreían y cuando pedía voluntarias para los trucos de magia eran ellas las que bajaban corriendo para ser sus ayudantes. Cuando llegaba alguna a su lado, él se acercaba al oído y le susurraba algo que no oíamos los demás. Creo que provocaba tal fascinación entre el público femenino, que nadie se daba cuenta que cada vez había menos mujeres dentro del circo. Bajaban a la pista y después él hacía una serie de malabarismos haciéndolas desaparecer de repente una tras otra. El público aplaudía enfebrecido. Unas mujeres eran sustituidas por otras. Bajaban de las gradas lentamente y en orden, hipnotizadas. El mago giraba sobre sí mismo en una escenografía tan calculada y unos movimientos tan rápidos y estudiados como si hubiera tenido toda una vida para ensayarlos. Svetlana se percató de que algo iba mal y se levantó deprisa para huir cuando una mano cálida agarró la suya con suavidad. Giró su cuerpo y el mago Pretorius la estaba reteniendo. Su mirada le recordaba a alguien. Mientras la llevaba hacia el centro de la pista tenía la sensación de que lo conocía. El único foco del circo los seguía con su haz de luz. La colocó encima de una especie de camilla y cuando le sonrió ella se llenó de paz. Acercó su rostro al de mi madre y su mejilla acarició la de ella y mientras se acercaba a su oído para hablarle, según lo que me contaron los allí presentes, ella cerró los ojos. Ya no tenía miedo. Sentía cómo el amor que llevaba dentro se derramaba fuera de ella como una fuente inagotable. Y comenzó a desaparecer. Como si estuviera formada por partículas de oro la pista principal del circo empezó a desvanecerse junto a ella formando partículas brillantes. Toda la estructura del circo también. Y los animales. Y los espectadores. En unos pocos minutos no quedaba nada, solo vacío encima del terreno donde se asentaba el circo. Todo había desaparecido y con él mi madre y todas las mujeres”. Emilia Fernández Coto

  • Gato de luz

    Una noche de invierno, en la oscuridad de un antiguo templo, los rumores contaban que habitaba un ser mítico en ese lugar. Muchos aseguraban haberlo visto; otros no lo creían. El tiempo pasaba y nadie lo confirmaba. El cristal de ese templo estaba empañado, la oscuridad y la nieve acompañaban el lugar, sigiloso y educado, con una delicadeza tan fina como la hoja de un papel. El diminuto ser de ese templo espantaba a todo aquel que iba por curiosidad. El gatito miraba confuso la actitud de ellos, esperando ser rescatado.

  • Leer o no leer: esa es la cuestión

    Una vez leí que el primer derecho del lector es el derecho a no leer. Ese axioma me hace pensar en mis alumnos, que a menudo lo ejercen…  Si miro hacia atrás, tomo conciencia de que yo leo, porque mi hermana leía, veía a mi madre escribir y leer, había libros en casa y en los meses de verano en la playa no había televisión… pero ahora, la lectura se enfrenta a duros competidores en forma de redes sociales, videojuegos... Los algoritmos marcan nuestros momentos de ocio sin dejar un minuto libre. Y eso hace que no haya sitio para la imaginación o para el pensamiento. Leer no es una actividad cómoda o al menos, al principio, cuesta, da pereza. Al abrir un libro hay que tener paciencia para dejar que la historia se cuele en nuestra mente. Requiere un cerebro activo capaz de imaginar y enlazar datos. Leer no tiene una recompensa inmediata. A veces es una actividad solitaria. Y por todas estas razones, tiene sentido que no sea la primera opción para pasar un rato agradable (no sólo para los jóvenes, sino también para los adultos). Sin embargo, cuando una historia conecta con nosotros gana la batalla de los algoritmos, no puede dejarse, engancha. En ocasiones, una narración nos hace viajar hacia épocas pasadas o imagina situaciones futuras. Otras nos mete en la piel de un detective, incluso de un asesino. Nos ayuda a comprender situaciones. A reflexionar. A vivir otras vidas, a viajar a lugares reales o imaginarios. Hay personajes que nos acompañan a lo largo de días o semanas. Personajes con los que nos sentimos identificados, admiramos o aborrecemos, pero no nos dejan indiferentes. Cuando un libro te toca el corazón, da pena terminarlo. Deja un vacío, que en mi caso, no puede rellenarse inmediatamente. Creo que uno de los retos de los profesores de hoy es impulsar ese gusto por la lectura. Muchos adultos se quejan de maestros que los obligaron a leer obras para las que no estaban preparados. Yo tuve mucha suerte con mis profesores. Compartieron conmigo su pasión por la Literatura. Y por ellos, estoy aquí. Me gustaría tener el don de recomendar ese libro que hace que te cambie la vida, que te abre la puerta hacia un mundo nuevo y maravilloso. Esa lectura que necesita alguien en el momento justo. Cuando un lector o lectora vence al algoritmo y ejerce su derecho a leer, siente la búsqueda de la próxima lectura como una necesidad perentoria. Quizá esté en una conversación con amigos, en una película que deja ganas de saber más o puede que esté en un lugar más cercano… quizá en la biblioteca del instituto te espere tu próxima aventura. Carmen Elena Martínez Profesora de Lengua Castellana y Literatura

  • El bosque

    Hoy nos deleita con un hermoso relato la madre de uno de nuestros alumnos. El amor por la lectura se abre paso fuera de las aulas. - ¡ Juanlu, espera, no te vayas, todavía no ha terminado el juego!  - ¡Es que me hago pis, seguid vosotros! Los niños Tito y Alfonsina observaban enfadados cómo su amigo se adentraba en el bosque que limitaba con el parque del pueblo. Este bosque era reconocido como “El escondrijo” por la oscuridad que creaban sus árboles frondosos, tanto en invierno como en verano. Además, solo los habitantes de Villa del Duque lo llamaban así, secreto pactado por todos, por ser un escondite fácil para los suyos: hijos, nietos, vecinos y amigos cuyas ideologías distaban mucho de las franquistas dueñas del poder. Sus reuniones clandestinas en el sótano del bar, su reparto a pueblos vecinos de panfletos con el “A Franco muerto, pueblo puesto”, entre otras cosas, hacían peligrar sus vidas en un comienzo de época donde el miedo a ser delatado empapaba todo tu ser como un traje mojado.  Nadie lo sabía. Ni sus familiares ni mucho menos sus amigos, que solían soltarse de la lengua de vez en cuando, pero Juanlu, siempre bajaba al parque a jugar con camisetas grandes que solía pedirle prestado a su hermano, para que nadie se diera cuenta que tenía los bolsillos llenos de pan y trozos de queso fresco que solía hacer su abuela Manuela todos los domingos. Se había adentrado tantas veces en el bosque estos últimos meses que podría hacer el trayecto hacia el arroyo con los ojos cerrados. Cuando los sonidos del pueblo sonaban bastante lejos visualizó la zona de rocas gastadas por el agua. Giró hacia la derecha y atravesando la zona de cañizos llegó hasta una cueva oculta entre los troncos de encinas y resineros. Antes de entrar en la cueva, se quitó los zapatos. No quería tener que explicar a sus padres el por qué estaban llenos de lodo y verdina. Con sus siete años cumplidos su complexión todavía era la de un niño bajito, pero tuvo que agachar la cabeza para poder pasar por esa abertura tan pequeña. Minutos antes se había asegurado que no lo siguiera nadie, como le habían dicho.  Cuando sus ojos se hicieron a la oscuridad vio cómo la panera de tela colgaba de la silla. Se alegró de que siguiera allí, justo en el mismo lugar donde todas las veces anteriores. Con sus manos sucias de jugar al fútbol sacó de sus bolsillos el pan y el queso y los metió con cuidado por la abertura de la tela. Sintió un arrebato de cariño hacia la sombra de un hombre que lo observaba desde el fondo de la cueva, pero sabía que todavía no podía abrazarlo. No había llegado la hora. Esta vez, encima de la silla de enea había algo nuevo. Había un libro. La portada tenía unos dibujos de animales y las letras “Cuentos de Calleja” estaban pintadas con pinceladas doradas. Juanlu cogió el libro tan entusiasmado que, en el momento de salir de allí gritó ¡Gracias maestro! En un acto reflejo se tapó la boca con las dos manos, aterrorizado. Pero cuando vio que solo se escuchaban los sonidos típicos del bosque, con el corazón rebosante de alegría, se puso los zapatos y huyó de allí escondiendo el libro entre la ropa, dando pequeños saltitos hasta que entró a la Plaza Vieja.

  • La cruel verdad

    La cruel verdadSofía y Max. Un día normal, 13 de marzo, por la mañana. Sofía se levanta con mucho ánimo sabiendo que ese día es un día especial: su cumpleaños. Cumple quince años y, aunque no le va muy bien la vida, tiene a su mejor amigo, Max. A ella le gusta, pero solo quiere compañía y Max se la da. Aquel día, después de vestirse y ya preparada para ir al instituto, se da cuenta de que está sola en casa y se pregunta: ¿Y mis padres? Esa pregunta le hacía sentirse peor, ya que quería pasar su cumpleaños rodeada de sus seres queridos. Sin embargo, después se animó y se fue a clases. Al llegar no encontró a Max donde siempre solía estar, así que decidió entrar al instituto felizmente. Allí estaba él con un grupo de amigos, lo que le extrañó. No quiso darle importancia, se dirigió a su mesa, dejó su mochila y volvió a acercarse al grupo donde se encontraba Max. Con esperanzas le preguntó si sabía qué día era. Max, agresivamente, la empujó y le dijo que se alejara, que no eran, ni nunca fueron, amigos. Sofía, con mucha tristeza y lágrimas en los ojos, se fue en silencio hacia su mesa. Decidió buscarlo en el recreo para hablarlo con tranquilidad. Cuando sonó el timbre, fue hacia él y le preguntó lo que le ocurría. Jamás imaginó su respuesta, pero con ella le quedó clara su amistad: "Solo fui tu amigo por un reto, en verdad te odio". Y esa fue la historia de Sofía, quien no soportó tanto dolor. Claudia Estepa Prada. 1º ESO A.

  • Mis momentos felices

    Siempre recuerdo de mi pasado aquel tiempo en que yo era amado. Pero ahora soy alguien más, ya no me conocerán jamás. Cada día hay más engaños, todo puede cambiar en unos años. Esa sensación de nostalgia siempre me transmitirá magia. Laura Silvestre Bersabé, 3º ESO A

  • Querida luz del sol

    La forma en que brillas por la mañana me hace pensar que me extrañaste. Besando mi frente para ayudarme a salir de la cama, quitando el sueño de mis ojos. ¿Me estás pidiendo que salga a jugar? ¿Confías en que hoy no lloverá? Miro hacia arriba. El cielo es azul. Es un secreto, pero en ti confío aún. Si no fuera por ti, dormiría por siempre. Pero no estoy enojada. Dannae Valeria Bocanegra Román, 1º ESO A

  • Dan Da Dan 16

    El volumen 16 de Dan Da Dan, creado por Yukinobu Tatsu, continúa mezclando acción, comedia y elementos sobrenaturales de una forma cada vez más intensa. En esta parte de la historia, Momo y Okarun se enfrentan a nuevas amenazas paranormales que ponen a prueba tanto su fuerza como su confianza mutua. La tensión aumenta con combates llenos de energía y momentos inesperados, pero también hay escenas más personales que muestran cómo han evolucionado los personajes. Este volumen destaca por su ritmo rápido y sus giros sorprendentes, manteniendo el estilo característico de la serie Dan da dan. Además, se profundiza en los poderes y en los misterios que rodean a los enemigos, dejando al lector con ganas de seguir descubriendo qué ocurrirá después. En resumen, el volumen 16 es una entrega emocionante que combina humor y acción sin perder el toque sentimental que hace especial a la historia. Héctor Lozada Díaz, 1º ESO A

  • Los hilos de la red

    En Los hilos de la red, Daniel vive una vida aparentemente normal hasta que la misteriosa Torre Éter comienza a emitir una energía extraña sobre la ciudad. A partir de ese momento, todo cambia. Su mejor amigo, Adrián, empieza a comportarse de forma distante y ambiciosa, atraído por el poder oculto que proviene de la torre. Daniel descubre que esa energía puede influir en las personas y despertar una oscuridad interior. Poco a poco comprende que Adrián se ha dejado llevar por ese poder y que sus intenciones ya no son las mismas. La amistad entre ambos se rompe mientras la ciudad empieza a sufrir las consecuencias de esa fuerza incontrolable. Al final, Daniel debe enfrentarse no solo al peligro que amenaza a todos, sino también al dolor de luchar contra quien fue su mejor amigo. Aunque logra detener una catástrofe mayor, entiende que la historia no ha terminado y que los hilos que conectan todo siguen moviéndose en la sombra. Los hilos de la red: El renacer de las sombras En el segundo libro, Daniel descubre que la amenaza de la Torre Éter no terminó. Su hermano Abde queda atrapado por una fuerza oscura relacionada con ese poder, y Daniel decide arriesgarlo todo para rescatarlo. Mientras busca respuestas, entiende que detrás de los acontecimientos hay una energía más antigua y peligrosa que sigue moviendo los hilos en la sombra. La historia se vuelve más oscura y Daniel debe enfrentarse no solo a sus enemigos, sino también a sus propios miedos. Héctor Lozada Díaz, 1º ESO A

  • ¿Quién fue Pandora?

    El mito de la caja de Pandora, narrado por Hesíodo, explica el origen de los males de la humanidad. Tras el robo del fuego por Prometeo para entregárselo a los hombres, Zeus decide vengarse creando a Pandora, una mujer dotada de grandes cualidades pero también de engaño. Pandora abre una jarra (más tarde conocida como "caja") que contenía todos los males, los cuales se esparcen por el mundo, quedando dentro únicamente la esperanza. En otras versiones del mito, la jarra contenía bienes que, al ser liberados, regresaron al Olimpo, dejando a los humanos solo con la esperanza como consuelo. Epimeteo, hermano de Prometeo, acepta a Pandora pese a las advertencias, siendo considerado responsable de las desgracias humanas. El mito ha sido comparado con el relato bíblico de Eva, ya que en ambos se culpa a la mujer del origen de los males, aunque con motivaciones distintas. Actualmente, "la caja de Pandora" se usa como metáfora para referirse a acciones que traen consecuencias negativas, e incluso se compara con las nuevas tecnologías por su posible influencia negativa en la sociedad y la pérdida del pensamiento crítico. Por ello, Pandora nos servirá de guía para contrarrestar esa visión negativa y para lanzar un mensaje lleno de esperanza.

Sobre nosotros

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Este blog nace del deseo de transmitir a toda nuestra comunidad educativa el placer por la lectura.  Desde la Biblioteca de nuestro centro os ofrecemos la posibilidad de compartirlo con nosotros, así como de disponer de un espacio donde hacer visible vuestros textos y, de esta manera, expresar lo que verdaderamente significa para nosotros el valor de la cultura.

Biblioteca IES San Fulgencio (Écija), 2026

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